Es mejor freír con aceite de oliva o con aceite alto oleico? La respuesta que nadie explica bien

oli per fregir

Freír forma parte de nuestra cultura gastronómica. Está en casa, en bares, en restaurantes.

Pero hay una pregunta que sigue generando dudas y que nadie te acaba de explicar bien: ¿Qué aceite es mejor para freír, el aceite de oliva virgen extra o un aceite vegetal alto oleico?

A veces la solución se ha simplificado mucho, como si hubiera una única respuesta válida. Pero la realidad es otra. Elegir bien no es una cuestión de blanco o negro. Es una cuestión de entender el uso. Y cuando entiendes esto, cambias completamente tu manera de cocinar.

En Olis Bargalló te lo explicamos sin filtros.

Qué pasa cuando freímos

Freír no es solo cocinar con calor. Es un proceso complejo donde intervienen varios factores:

  • Temperatura (entre 170 y 180 °C)
  • Tiempo de exposición
  • Tipo de alimento
  • Y, sobre todo, el tipo de aceite

Cuando el aceite se somete a altas temperaturas, sufre transformaciones: oxidación, degradación y pérdida de compuestos naturales. Por eso, no todos los aceites responden igual.

Aceite de oliva virgen extra: sabor, estabilidad y valor nutricional

Elaceite de oliva virgen extra (AOVE) es, sin duda, una de las mejores opciones para freír cuando hablamos de calidad nutricional y gastronómica. Su composición rica en ácido oleico y antioxidantes naturales le aporta una buena estabilidad térmica. Además:

  • Protege mejor el alimento
  • Aporta sabor y carácter
  • Genera frituras más limpias

Variedades como el picual, especialmente ricas en antioxidantes, destacan por su resistencia al calor. Freír con AOVE no es un error. Es, de hecho, una opción excelente cuando se busca calidad. Pero no siempre es la más eficiente en todos los contextos.

Aceite alto oleico: eficiencia y control en fritura intensiva

Aquí es donde entra un tipo de aceite que durante años ha sido clave en cocina profesional: elaceite vegetal alto oleico. Se trata de aceites, como el de girasol alto oleico, con un alto contenido en ácido oleico (similar al del aceite de oliva), pero con un perfil más neutro. ¿La diferencia? Está pensado para resistir mejor el uso continuado.

Un aceite alto oleico como Bargasol ofrece:

  • Alta estabilidad térmica (hasta 220 °C)
  • Mayor durabilidad en frituras repetidas
  • Menor formación de espuma
  • Sabor neutro que no interfiere en el producto

Por eso, es especialmente adecuado en restauración o en cocinas donde el volumen de fritura es elevado.

Entonces... ¿Cuál es el mejor?

La respuesta honesta es: depende. Si buscas sabor, calidad gastronómica y valor nutricional: el AOVE es una opción excelente. Si necesitas rendimiento, estabilidad y control en uso intensivo: el aceite alto oleico es la herramienta adecuada.

El error es no entender cuándo usar cada uno.

Durante años, la cocina mediterránea ha tenido claro algo que hoy recuperamos con más sentido que nunca: el aceite no es un simple medio de cocción. Es una decisión. Elegir bien el aceite no solo afecta al sabor.

Por eso, cada vez más cocineros —profesionales y amateurs— incorporan distintos tipos de aceite según el uso.

Olis Bargalló: tradición que se adapta a la cocina real

Desde 1850, en Olis Bargalló hemos entendido que la calidad no es solo origen. Es también adaptación. Por eso, ofrecemos tanto aceites de oliva virgen extra pensados para aportar carácter y sabor, como soluciones como Bargasol, diseñadas para responder a las exigencias reales de la fritura. Porque la cocina no es teoría. Es práctica. Es ritmo. Es decisión.

Por eso, recuerda que freír bien no es cuestión de suerte. Es cuestión de elegir. Elegir el producto adecuado. Elegir el aceite que mejor responde a lo que necesitas. Elegir con criterio. Porque cuando el aceite es el correcto, todo lo demás funciona mejor. Y eso… se nota en cada plato.