Crujiente por fuera, cremosa por dentro. La croqueta es uno de los grandes placeres de nuestra gastronomía. Y cada día 16 de enero celebramos su día: el Día Internacional de la Croqueta. Pero para que una croqueta sea realmente perfecta, no basta con una buena bechamel o un enlucido muy hecho: el secreto está en la fritura. Y, sobre todo, al elegir bien el aceite para freír.
Freír bien: mucho más que calentar el aceite
Freír no es sumergir un alimento en cualquier aceite caliente. Freír bien quiere decir:
- Utilizar un aceite estable a altas temperaturas.
- Evitar oxidaciones y humos.
- Conseguir una textura crujiente sin que el alimento absorba exceso de grasa
- Respetar el sabor del producto.
Por eso, no todos los aceites sirven para freír ni ofrecen el mismo resultado.
¿Cuál es el mejor aceite para freír croquetas?
En Olis Bargalló lo tenemos claro: la calidad del aceite marca la diferencia, también en la fritura. Dentro de nuestra gama, hay dos opciones ideales según el uso y las necesidades.
Aceite de oliva suave: freír con sabor equilibrado
El aceite de oliva suave es una excelente opción para freír croquetas en casa o en cocina profesional. Es un aceite estable, con buen comportamiento a altas temperaturas y un sabor muy equilibrado, que no enmascara el relleno de la croqueta. Ideal para quienes quieren freír con aceite de oliva, pero con un perfil más neutro.
Bargasol: el aceite pensado para una fritura perfecta
Cuando buscamos rendimiento, estabilidad y limpieza en la fritura, Bargasol es una apuesta segura.
Se trata de un aceite vegetal rico en ácido oleico, especialmente indicado para freír porque resiste mejor las altas temperaturas, genera menos humos y olores, se puede reutilizar más veces y ofrece frituras más secas, crujientes y ligeras.
Por eso es uno de los aceites más utilizados en hostelería y cocinas profesionales.
Un buen aceite también cuida la salud
Elegir un buen aceite para freír no solo mejora el resultado final, sino que también ayuda a cocinar de forma más saludable. Un aceite estable evita degradaciones, reduce la absorción de grasa y mantiene mejor sus propiedades.
Porque una croqueta perfecta empieza por un buen aceite
Este Día Internacional de la Croqueta, recuérdalo: una buena croqueta no se improvisa. Empieza con una buena receta… y termina con un buen aceite para freír.
En Olis Bargalló, desde 1850, seleccionamos aceites pensados para cocinar mejor, tanto en casa como en la restauración. Porque cuando el aceite es bueno, se nota. Y mucho.